viernes, 14 de septiembre de 2012

Cocinar...

Bueno, ya hablamos en anteriores entradas sobre lo que es la Gastronomía y sobre lo que hace un chef. Pero ¿qué hay de la parte más importante, que es el cocinar? Muchos coincidirán conmigo en que es todo un arte. He conocido personas que opinan que el buen cocinero, posee algo, tal vez un talento innato, que nadie se puede explicar. Probablemente eso lo hemos visto ya alguna vez. Me refiero a ese incómodo momento en que la nieta, que siguió al pie de la letra la receta de la abuelita, se da cuenta de que no pudo igualarla. ¿Qué pasó? ¿Algo de más, algo de menos? ¿Ese misterioso talento innato? La experiencia seguramente.  Y es que yo soy de la idea de que si hay un "algo" con el que se nace, es simplemente la sensibilidad para percibir el mínimo sabor, una especia de más en la receta, la textura, el aroma. Seguramente también podría hablarse de un sentido de perfección, para poder igualar los sabores; y paciencia, para esperar el tiempo necesario hasta que una salsa o preparación esté bien sazonada, en el punto exacto.
También hay que hacerlo con cariño. He sabido de costumbres milenarias de bailar alrededor de la olla en cuestión, sólo para garantizar que el sabor será aún mejor, o incluso de anticiparse a unos tamales desabridos, si quien los prepara ha tenido un disgusto. Todos estos elementos, sensibilidad, exigencia, paciencia, y amor, son armas verdaderamente útiles cuando de preparar alimentos se trata. De cualquier manera, la cocina, así como todas las artes, se van puliendo a través de la práctica, y por ende la experiencia.
Nunca es tarde para aprender a cocinar, siempre me ha parecido de las labores más gratificantes, y al mismo tiempo, de las más divertidas. Cocinar por placer, reunir familiares o amigos, picar, pelar, freír, ir probando bocaditos, compartir experiencias, y finalmente, sentarse a degustar el trabajo de todos, es una empresa que reúne algunas de las cosas más lindas de la vida. No es necesario ser un experto, y aún así, siempre nos queda el famoso dicho de "Hasta a la mejor cocinera se le queman los frijoles" y es cierto. Al cocinar uno tiene que disfrutar lo que está haciendo, detenerse a probar, a oler. Y, sobretodo,  tener siempre la disposición de darle gusto a nuestros comensales. ¿Qué prepararás este fin de semana?

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